sábado, mayo 19, 2012

Desafinada

Ella te acompaña, yo le rezo a tu ausencia.
Ella puede entenderte, yo desgasto estrategias.
Ella tiene tu olor, yo presiento tu esencia.
Ella vibra con vos, yo me quedo temblando.
Ella duerme a tu lado, yo me abrazo a mis miedos.
Ella siente tus dedos, yo los vivo soñando.


Pero un día cualquiera (desconozco la casualidad o el motivo):

        Me dirás compañera.
          Y seré tus extremos y serán dos latidos.
              El color de tu sueño,
                  el después de tu basta,
                      el final del camino.


           Vos me vas a dormir canciones al oído.
               Y tendrás dos amores con el corazón cerca de tus manos.
                  Tu guitarra y yo.





Estás conmigo, estamos cantando a la sombra de nuestra parra, una canción que dice que uno sólo conserva lo que no amarra, y sin tenerte te tengo a vos... (Jorge Drexler)

viernes, abril 27, 2012

Rompe

Que me niegues mil veces, que revuelvas tu mierda.
Que te vuelvas un héroe, que no tengas respuestas.
Que desates la espera, que te vuelvas certeza.
Que te vayas, que te quedes, que me duermas.
Que me llores de miedo, que no haya advertencias.
Que empecemos de cero, que descubras mis grietas.
Que no sigas mis pasos, que me pises las huellas.
Que me sueltes el pelo, que me digas princesa.
Que improvises huídas, que me pidas paciencia.
Que me lleves, que me traigas, que te vengas.
Que me toques, que me arañes, que me muerdas.
Que me mires arqueada, y que prendas la hoguera.
Que me comas la boca, que me odies despierta.
Que me arranques la vida, que me extrañes las piernas.
Que me abras la herida, que me trabes la lengua.
Que resucites y mueras, que me dejes entera.
Que me beses las manos, que te envuelva mi tierra.
Que vinimos del polvo, que no somos promesa.


lunes, abril 09, 2012

Yo extraña.

Supongo que usted me espera donde no hay ninguna incertidumbre. Yo voy.

Supongo que usted sabe que yo voy porque estoy viviendo. Supongo que sabe también, cuánto me está costando vivir. Supongo que sabe que el camino hacia usted es cuesta arriba. Yo subo.

Supongo que me ha visto equivocarme. Yo fallo.

Supongo que usted intuye que escribiendo he encontrado una manera de enfrentar mis fantasmas.

Yo escribo.

Yo enfrento

Supongo que usted me ha escuchado llorar. Yo lloro. Supongo que usted me ha visto contener hasta que por fin fluyo entre la serenidad inmutable del estanque hasta la brutal fuerza de una rotura de dique. Yo rompo. Supongo que usted sabe que yo he aprendido a romper para conocer y también para desconocer.

Yo conozco.

Yo desconozco.

Supongo que usted sabe cuánto lo extraño. Yo lo extraño en esta tierra de nadie. Yo soy de nadie.

Supongo que usted sabe que en esta suerte de paraíso-infierno donde viven los recuerdos, mi mejor recuerdo es su abrazo, y de su ser de poesía y tristeza estoy hecha y nacida. Yo nazco todos los días de sus manos. Ya ausentes sus ojos nunca llevo flores a esa tumba. No suponga que es descuido u olvido.

Yo no me olvido.  Pero la tumba es para los muertos y usted en mí me vive, papá.

jueves, abril 05, 2012

Tu verde

Si te fueras me quedaría sola en el desconcierto,
con todos los los días trece y los domingos melancólicos,
demasiadas escaleras que bajan pero con serpientes,
la oscuridad de la noche en mi oscuridad
el desierto de arena, el desierto de vos
las desalegrías, una alergia de sonrisa
mis huesos, las costillas sin pares,
el frío inventario de mis errores
lo que no tenías para darme pero me dabas
tus cuentagotas, tus monosílabos
mi crisis de fe, la agonía, alguna derrota.
Todo abril y el otoño de mis sueños
vos queriéndome como no era,
buscándome donde no estaba,
mirándome para no verme
y el vértigo desalmando el no existirte,
recontando daños, aniquilando instancias
desarmada, atada, invisible.
No desaparezcas cuando se haga de día
no me inventes lo que necesito
por ejemplo tu beso, el hueco de tu cuello, la selva en tu mirada
la gloria que se recuesta, como yo, en tu pecho a contemplarte partir.

domingo, marzo 04, 2012

El gris imposible


Reina blanca, indiferente, apática. Rodeada de su rey, sus torres y sus caballos. Blanca de color de tedio, blanca de emociones. Pálida.
Comienza el juego y ella bosteza. Tendrá que salir eventualmente y con la gracia del que se sabe mover irá despertando. Ella levanta la mirada: lejano, inmutable, mirando el horizonte está el rey negro.

Reina blanca está inquieta, mira de reojo a su rey blanco, pero él mira distraído a una de sus torres.
La Reina se distrae, y busca entre las piezas de nuevo al Rey Negro: Se miran. Reina Blanca se sonroja, todos creen que es por orgullo, un pequeño peón valiente ha avanzado más de la cuenta, ella ni lo ha visto.
Se olvidan de su juego, de sus diferencias, de la rivalidad.
El está tapado por su reina y la torre, pero ve que Reina Blanca se mueve, y por un segundo la imagina libre, sus caderas en las manos, cabello al viento, llena de colores.
Ella se detiene y mira hacia atrás, su rey  la contempla irse aterrado, nadie lo cubre, nadie lo aconseja. Reina Blanca intenta un gesto de disculpa vacío, porque no lo siente. Con una mirada fría acomoda al caballo delante de su rey, ella no va a volver atrás.
La sonrisa a mitad de vuelo, nadie le va a perdonar la traición, el negro y el blanco no deberían mezclarse.
Rey negro se enroca con la torre y consigue escapar. Reina Negra lo observa con ira, está arruinando la estrategia ancestral y necesaria de guardar las apariencias.

La corte es un revuelo, ya todos saben lo que pasa. Es inaudito, inadmisible y jamás visto, el protocolo, las reglas, la moral y las buenas costumbres, en los pies de dos locos de atar, de los amantes impúdicos.
Se miran nuevamente, madera de roble latiendo por dentro, colores opuestos, con las manos atadas, sabiendo que es un juego y no. Se miran y se suplican piedad.
Rey Negro piensa: El imposible es la desgracia de un encuentro que quiere pero no puede. Y sacrifica un alfil de duda.
Reina Blanca: El amor se cura en lo imposible, pero sigue ardiendo en las pieles de los imposibilitados. Elimina un caballo negro en un movimiento, lo tienta.
Se acercan dos casillas y un horizontal de por medio y él le susurra: Las damas primero, hasta para decir la verdad
Ella sonríe y pregunta: ¿Morirías por mí?, y tiembla el tablero.

Ambos lo saben. El error no les costará la vida, pero sí un fragmento de cielo, la manía insensata de jugar por jugar, de perder por la nada. Y ella se siente por primera vez reina en los ojos de él. Y él se siente joven, libre, infinito en su sonrisa.
“Me muero si no te vuelvo a ver”, se mienten al unísono con caricias se marchitan de no ser, conjugadas en un tiempo diferente de anhelos.El tacto de tu piel, el futuro que no tendremos, el orgullo de animal herido, nuestra canción. No me mires, por favor, no me sonrías. ¿A tu lado estaré segura?, todas las piezas miran hacia el suelo y silencio. 
No vengas, no me penetres, no me conquistes, no me obligues a mentirte que tenemos un camino, un techo, una trinchera.
Reina blanca, marea abierta, mujer confiada. Pero no te voy a mentir,  es cuestión de tiempo. Demasiadas preguntas sin responder, mi color reclama tu sangre.
Y cerraremos los ojos, cuando estés sitiado, avanzaré lentamente con la sonrisa triste pero respondiendo a mi esencia.
Jaque al que no es mi rey, pero yo adoro. 
Silencio. Tiembla mi corazón, no te quiero ver caer. Reina Blanca se acerca, y él la borra del tablero. Atrás la torre y el alfil blancos, lo esperan indignados.
Historia con fin, jaque mate y abismo.

lunes, febrero 13, 2012

Ser puentes

Si algo callé
es porque entendí todo,
menos la distancia.
Desordené
átomos tuyos
para hacerte aparecer. 
(Gustavo Cerati- Puente) 

 
Construimos en tinta un nudo en la garganta que unía mis montañas y tu puerto,
un espacio inmenso para mirarnos más allá de las miradas
intentamos no intentarnos demasiado, pero nos encontramos
vos con ganas de sentirte aire, yo con ganas de despeinarme.
Y siendo sombra te bailé los bordes para que me toques,
porque cuando fui  impaciencia, me descruzaste los dedos.
Pisamos descalzos esta certeza absoluta de puente y risa
de que te vas a meter en mi ombligo para inventarme prisas
vendrás a poblarme el cuerpo y a robar mi noche
y al amanecer desaparecerás; viento sin tiempo,
y se irán con vos, todos los instantes 
encadenando ceremonias de soles ardiendo,
sin ver que te dejo esta mujer nueva, latiendo esperas.
Sos mi "mientras tanto", mi estado de gracia;
el más suicida "sinceramente tuya" que se muere de miedo
en la comisura de la postdata.
Hay sueños que empiezan y se desvanecen en verano,
y hay veranos como vos, que no terminan nunca.

sábado, enero 14, 2012

Hipérbola

Te regalo una línea para que no la cruces. 

Te vas a quedar parado detrás de esa luz que decías ver en mis ojos. No intentes distraerme con palabras hermosas que dibujan tus expectativas que no se parecen en nada a las mías. No es una pausa, te estoy expulsando de mi futuro.
 

Es una línea y yo estoy del otro lado. 

Una simple línea, simbolismo abstracto, o millones de puntos que nunca puntuaron nuestra realidad. Yo te ayudo, es justo; viene con manual y advertencias. Leélas.
Una vez supiste verme a los ojos y juraste verme diferente, pero te equivocaste. Antes era brisa irresponsable en tu balcón y te abracé todos los puntos cardinales sin temor al tiempo que escapaba rápido, sin temor a las estaciones que inexorablemente pasaron.
 
La primavera me ayudó a saber que las flores a veces se marchitan de tanto esperar al sol.
El verano incendiario me puso alerta de las diferencias entre lo que abraza y lo que quema.
El otoño me enseñó que la temperatura exacta del carácter es templada y que tu frío de noche , a veces me aterraba.
El invierno finalmente se llevó las hojas del libro que nunca escribimos, y supe que dolía menos tocar el hielo que no poder ser tu abrigo, que hacía tiempo que "nosotros" había muerto en la intemperie de frío.
Y aprendí, estación tras estación, que existe una diferencia enorme entre realidad y promesa.
Que esos ojos tuyos pudieron ser remanso y fueron laberinto; que si no escapaba iba a caer en un abismo, el de tu piel.
Me ahogué nadando en las posibilidades de tu saliva, me ofreciste playa y orilla y me dormí al sol con el sol acostado en cuerpo.
Pero una chica como yo fue muchas veces naufragio en tus olas y un día entre tropezón y caída, entre mirada y desencuentro, me enseñaste que existe la posibilidad de protegerme de vos.

Lo siento, debe doler saber que no me escudo con vos, sino por vos.
Sentilo, y que duela. A mí me duele.


Si pudieras elegir, mi cielo, ¿elegirías conmigo tus instantes?
Si tuvieras madera de nido, ¿harías por mí una excepción?

 

No nos verán los atardeceres y sus juegos de sombras caminar de la mano.
No seremos sueños ni promesas inconclusas.
En esta eternidad no nos diremos nuestros.
Un día cualquiera enfrentamos la verdad con serena calma, pero vos y yo sabemos que nos atravesó la carne, sabemos más de nubes que de lluvia; más de hojas al viento que de raíces fuertes y los pies nuestros nunca en la tierra, tierra nunca fértil.
Elegimos la historia donde éramos caricia y prisa por llegar a vernos y yo era piel de tu piel, y vos mirada y viento, víspera y día pleno.
Elegimos la historia pero la historia no nos eligió.
Me voy dónde el miedo haya comprado menos hectáreas, donde haya suelo firme, dónde tal vez encuentre a la chica que no necesitaba vivir cuidándose hasta de su sombra.
Vos, yo, sin nosotros, ni puentes ni escaleras, sin infinito ni mañana,  sin carne sin verbo, sin sangrar ni necesitarnos, eterna potencia, atrapados en el tiempo sin final ni despedida.

Vos, yo: un nudo apretado y solemne en la garganta del destino.
 

La línea es tuya, no la cruces, yo estoy del otro lado. 
Cerrá la puerta y apagá la luz, sos el último en salir.