jueves, abril 25, 2013

Veneno



Cómo hemos cambiado. Ahora no sabemos cómo hacernos reír. Ni cómo hacernos doler.



 Se sabían de memoria. No como esas cosas que se aprenden mal y por compromiso. Se sabían del derecho y al revés, por dentro y por fuera.
Si la vida se ponía complicada siempre se pone complicada sabían que al volver  a casa y cerrando las puertas los esperaba una barricada, una suerte de talismán para romper el sortilegio de la realidad y sus sinsabores. Eran el uno para el otro, o mejor dicho eran el uno con el otro. Un dúo afinado, un escudo ineludible, un par desordenado.
Cada amanecer los encontraba igual, hechos uno respirando paz.
Nunca se supo como un día después de tantos años se rompió el abrazo, el talismán. La barricada ya no supo defenderlos de todo. Fueron ellos desde adentro, los que sin querer que es como pasan las cosas maravillosas, pero también las desgracias los que se declararon la guerra.

Cuentan que duró mil noches.
Cuentan que fue muy fría.
Cuentan que ya nunca fueron los mismos.
Y que las sonrisas empezaban a llorar.

Se volvieron a encontrar por casualidad que es también como pasan las cosas maravillosas y alguna que otra desgracia, pero no se reconocieron al tocarse, y el talismán que alguna vez tuvieron para protegerse del mundo, seguía roto. Un simple adorno. Igual que los recuerdos dentro de esa máquina del tiempo que nos empeñamos en desempolvar cada vez que nos gana la nostalgia. 
Como no sabían qué hacer, decidieron decirse adiós.

Cuentan que dolió mil noches.
Cuentan que hizo mucho frío.
Cuentan que todos los días se buscaron entre las multitudes con la mirada, y en otras pieles encontraron descanso.
Y que la felicidad, a veces, es un veneno si se la toma toda junta.

4 comentarios:

  1. Me encantó. Escribes tan hermoso. Linda - @BesosTristes

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  2. Así es que uno no entiende nada cuando pasa. Y uno se queda ahí, con las manos llenas de nada, peleando con el vacío.
    La sensación de desconocidos nos resulta más propia que ajena. Y duele.
    Tus letras pintan de un color muy parecido lo que me define en realidad.
    La felicidad a veces resulta veneno, y el amor envuelto en papel de futuro suele ser el antídoto.
    Simplemente sos maravillosa.

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  3. Todas las sensaciones ahí, como uno quisiera haberlas escrito alguna vez y no pudo, amé cada una de estas palabras. Gracias.

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  4. Tan real... como las lágrimas que corren por mi cara. Quien no vivió esto alguna vez, no vivió nada!

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