lunes, abril 11, 2011

Crónica de mis no tan lúcidas, noches sin Luna

Me sigue quedando inconclusa tu mirada,
al filo de la noche, ecos de silencio.
Me desola tu presencia vívida, de mis cielos para adentro,
tu ausencia entre momentos, entre relativo y absoluto.

Me sigue confundiendo tu insistencia
al roce con mis pieles, al centro de mi nada,
me tiemblas en el pecho agónico y obstinado
cada vez que me llevas a tus sueños.

Me sigue doliendo tu certeza,
que soy lo que no soy y pertenezco
a tus medias luces afiebradas y certeras
a tus manos que acarician mi presente.
A tus palabras-quimera, que me construyen sin carencias
para vos, para tu vida, para tu muerte.
Yo miento y al hacerlo me desarmo,
porque no soy Dios, ni héroe, ni camino
yo miento y me acostumbro a algún futuro
cuando me mires con tus ojos sin prejuicios
y te alejes, sin dudar que no era yo imagen ni semejanza, ni utopía
so pena de muerte de mis efímeros paraísos
con duelo, dueño y apellido.

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