domingo, abril 10, 2011

Apuráte, casi es cuarto creciente.

Me canso de lo ajeno y de lo mio,
de amurallar las incertidumbres y los ecos.
Me canso de la estructura incómoda de mis miedos,
de sus jodidas malintenciones
de mis rotas respuestas sin sangre.
Me canso de lo que se da y de lo que se oculta
de las trampas del tiempo, de su lento asedio.
Me canso de la altura y de los llanos,
del monótono tedio del sinsabor
y de los sabores de tu ausencia.
Me canso entre soles y noche,
de mi infinita ignorancia de ayeres
de tu finita línea divisoria entre no y ser, conmigo.
De mis aventajadas desventajas con mis inocentes estrategias,
para llegar clara a tu desconcierto de no entender...
porqué prefiero singulares que se encuentran
a plurales que se desdibujan,
que no se pierde la forma ni el estilo
por nombrarte de sueños la mirada.
Me canso y en esto puedo ser contundente,
de contarte que la tristeza ni me habita
ni me nombra...cuando somos más que una brisa o un destello
que al reflejarte, veo un tiempo
en que evocaremos en el borde a lo eterno,
que amor no se puede sin sangre,
que está escrito que voy a perder la calma,por VOS
en el capitulo in fine del libro de lo que quiero vivir,
sin habérmelo imaginado.

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