sábado, febrero 05, 2011

En el principio

Estaban bien donde estaban. El paraíso tenía balcón con vista. Pero no se conformaron, tenían las manos llenas de chispas de esas que prenden las pupilas, pero la paz les molestaba, se querían en pie de guerra, se reinventaban de cara a la luna, jugaban a esconderse uno adentro del otro. Sospecho que alguna vez los mordió la rutina de saberse únicos e imprescindibles, el big bang de sus absurdos, el punto final de los que se quieren sin horizonte y sin suelo.

Retuvieron con recelo la manzana por un instante. No fue Ella (eso fue otra gran mentira), para morder y caer en símil pecado se necesitan pares, desarmaron la fruta al mismo tiempo, al unísono, con un orden lógico del que no tiene hambre pero muere de sed, desde donde sale el sol hasta el silencio. Pero los engañaron, pobres precursores del no agotamiento de la capacidad de sorpresa, del "es que me falta algo", manojo de sombras, delicadamente abandonados, humanos a secas.
LLegaron de a dos a las semillas, el vientre de la fruta se abrió para dejar caer a sus pies un papelito húmedo y mal doblado, la hoja 3 del manual de "manzana para principiantes", que el agua y el aceite por más que los agites no se mezclan-decía, era tan siglo XVIII el alquimismo, y ellos tan poco visionarios, que ni se preocuparon por el largo plazo. Siguieron leyendo como leen los jóvenes e inexpertos, no eran ciegos, pero si torpes a la hora de la advertencia de serpientes mal interpretaron ser-puentes.

Los exiliaron sí, sospecho que no les importó, se llevaron de recuerdo turista, para el camino una ramita del árbol del desconocimiento, se cubrieron la piel con besos de álgodon y eso los desnudó más, partieron hombro a hombro para no volver a ser nunca los mismos.

Adán y Eva se llamaban, sembraron hitos y al hacerlo cosecharon odios, procrearon el bien y el mal, esos conceptos sórdidos y tan de etiqueta.
Ellos se equivocaron antes que vos y que yo, y como nosotros ni siquiera lo notaron, pero sospecho que ese es otro tema y otra ficción, nosotros es otro " en un principio" y otro evangelio.


Los evangelios (del griego εὐ, que significa "bien", y αγγέλιον, que significa "mensaje", buena noticia)

1 comentario:

  1. Profundo e intenso relato, una descripción maravillosa como un evangelio.


    Buen comienzo de semana y un abrazo va.


    M.

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