jueves, enero 20, 2011

Yo Soy

Soy la que nunca tiene el perdón del Cielo, porque siempre elegí caminar descalza los día a día.
Un día, por cierto, dejé de tratar de entender dioses y cultivé humanos, no me equivoqué, me crecieron adentro y menos torcidos.
Me aburrí también de ponerle los puntos a las ies, entonces decidí remarcar el techo de las t, para después crucificarte de a tres los te quiero.
La vida eterna es eso que me puedo gastar sin relojes y sin culpas, en tu geografía-espalda.
Un pecado es concederte mi lápiz para escribir una nuestra historia absurda-breve y desangelada de los que nunca van a ser nada el uno para el otro, pero a eso me persigno, toco madera y subo por atrás las escaleras.
Y vivo en vos, sin tener sed de otros desiertos pero sin dejarte caminar ni partir mis aguas, sin otro milagro que nuestra innegable adherencia de estampita y nuestra mutua y adorable devoción, pero vos, por favor, no me niegues tres veces.
Tenés talento natural de profeta, para abrazarme a tus palabras y a veces cuando me abandona la recontra cómoda "nada me importa fatalista", te quiero como Dios no manda, mi Señor.

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