lunes, mayo 16, 2005

Mi vecina de abajo

Lilith, la verdadera primera dama del Edén.


Borrada del paraíso, de la historia como la cuentan, fue creada de arcilla, como su compañero, se le ordenó sumisión y respeto, y no obedeció...
Lilith osó pensar que podía decidir sobre su propio cuerpo, sobre su placer, sobre su sexualidad. Lilith osó pensar que tenía los mismos derechos que Adán, los mismos derechos que los hombres.
Lilith prefirió su libertad, aunque fuera en una caverna, antes que la vida en un paraíso que la obligaba a renunciar a su propio deseo. Desde entonces, las diversas tradiciones la han asociado con la "cara oculta" del ser (¿el inconsciente?), aquel que nos vincula al sexo, a la sangre, a la oscuridad, a la muerte. Lilith, copulando con el Ángel caído; Lilith con forma de serpiente tentando a Eva con el fruto prohibido (porque cuando Dios vio que haber hecho a la mujer con el mismo barro que al hombre había causado tantos problemas, decidió realizar un nuevo intento, pero, esta vez, borró cualquier pretensión de independencia, creando a la segunda esposa de una costilla de Adán); Lilith como vampiro, como súcubo, provocando sueños eróticos en todos aquellos que duermen solos, Lilith "madre de demonios", Lilith inculcando deseos de autonomía. Lilith que quisieran silenciada; Lilith que quisieran desaparecida. Lilith dueña de su cuerpo y de su lengua, del placer y la palabra.
Un día, cansada de los lloriqueos de Adán y de las presiones de Dios, decidió que el Paraíso no tenía nada de maravilloso y se fue. Así de simple, sin sentir una pizca de remordimiento o de culpa. El pecado todavía no existía. Cuentan que le dejó todo a Adán, no se llevó ni una hoja de parra. Su desnudez la hacía sentir hermosa y fuerte.
Dios respiró aliviado creyendo que habían acabado todos los problemas, pero no. Adán estaba insoportable: a pesar de toda su cacareada autosuficiencia, la soledad le pesaba. Ya nadie aplaudía lo que hacía, ni le daba las gracias, ni… Ni las sumisas ovejas, ni las juguetonas cabras podían compararse con Lilith. ¡Realmente cómo se habían divertido!
La tristeza de Adán conmovió al Creador… además, quería sacarselo de encima; había que reconocer que, sin una mujer, se ponía muy fastidioso. Entonces, decidió darle una compañera menos "independiente".
Lo que sigue ya es historia conocida.

( de la huella de Lilith )

4 comentarios:

  1. Espero no olvidar a la Lilith que me llama y me susurra en las noches oscuras, espero no borrarla de mis libros, sólo por haber sido más poderosa que mi dios.

    Me encantó.

    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Una mujer independiente es el temor de muchos hombres.

    Al menos no soy parte de las estadisticas.

    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Sube conmigo a la planta quince de mi avatar y te mostraré algo que te enamorará para el resto de tu vida.

    el Amo.

    ResponderEliminar
  4. Odio no poder evitar en ocasiones ser prosaico en exceso... joder, me rindo. Vosotras ganáis, yo pierdo. Adios.

    .

    ResponderEliminar